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El enemigo número uno del orador

Debido a que las audiencias se distraen muy fácilmente, el reto estratégico mayor al que se enfrenta todo orador es despertar y mantener la atención de su audiencia mientras dure su exposición, independientemente del tema que desee compartir con ella, y del tiempo que le tome desarrollarlo para alcanzar su propósito comunicativo.

Los primeros momentos del discurso son cruciales para estimular al escucha y lograr que centre su escrutinio visual, su inteligencia auditiva y su enfoque mental en lo que quiere decir el expositor, quien tiene la necesidad de impedir la aparición de distractores visuales, auditivos y referenciales que minen la concentración del otro.

Debido a nuestra búsqueda incesante de seguridad, los seres humanos tenemos el instinto de desarrollar la conducta de observar y el poder de analizar todo el tiempo el entorno que nos rodea. Ejecutamos esas funciones por medio de nuestros cinco sentidos, siempre alertas para identificar y procesar cambios en ese escenario.

Cuando forman parte de una audiencia, las personas se valen fundamentalmente de los sentidos de la vista y del oído para conectarse con el acontecimiento audiovisual en el que participan. Mirarán y escucharán aquello que el expositor les comunique de acuerdo con la manera en la que utilice sus lenguajes visual, vocal, corporal y verbal.   

En la mente de la audiencia, lo que le “digan” la mirada del expositor, su voz, y su expresión corporal, se sumará a lo que le diga su verbo, para analizar el significado del mensaje que está recibiendo. Cuando todos esos lenguajes “dicen” lo mismo, las personas entienden mejor los mensajes del expositor, aunque sean muy complejos.

Desafortunadamente, esto no siempre ocurre con armonía. Con frecuencia, más bien pasa todo lo contrario. El mismo expositor, a veces, y sin tener conciencia de ello, emite mensajes visuales y auditivos que comunican significados contradictorios entre sí, lo que confunde a la audiencia, incapaz de concentrarse en una sola cosa.

El expositor produce esos resultados cuando su enfoque visual es disperso, cuando los modos de su voz expresan sentimientos opuestos, cuando sus postura corporal y gesticulación carecen de sentido, y cuando su verbo confunde o evoca significados no deseados. El propio expositor crea su enemigo número uno: Los distractores.

Autor: Álvaro Benavides La Grecca

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Preguntas y Respuestas sobre Providencia que afecta Edificios de vieja data (Gaceta Oficial 40.382 del 28-3-2014)

¿A qué inmuebles afecta esta providencia de la Superintendencia Nacional de Arrendamiento?

A aquellos edificios en todo el país que tienen 20 años o más dedicados al arrendamiento. La Providencia obliga al propietario de ese edificio a vender cada uno de esos apartamentos a los inquilinos....

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